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GNU/Linux y el usuario final. V. 0.4.1Joel Barrios Dueñasjbarrios arroba linuxparatodos punto net http://www.linuxparatodos.net Hugo Madrid Luna crowley@-QUITAR-ESTO-mexicoextremo.com.mx http://www.mexicoextremo.com.mx ¡Participa publicando tus comentarios y opiniones en nuestro Foro de discusión! Tu puedes ayudar a enriquecer y mejorar este artículo. Artículo creado en Sun Nov 4 10:02:45 GMT -0600 2000 Artículo actualizado el Miércoles Wed Nov 8 19:05:27 GMT -0600 2000, incorporando los comentarios y sugerencias de Francisco M. Marzoa, Roberto Figueroa y El Pollito. Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 2.1
| Prefacio: Del Flower Power al Software Libre.Desde hace algún tiempo he escuchado comparaciones muy particulares respecto a que el movimiento del software libre es muy similar a un Woodstock digital, donde todos comparten sus conocimientos y programas para crear un mejor mundo. No estoy del todo de acuerdo con esta comparación. Si bien es cierto que el espíritu de ambos movimientos es muy similar, la generación del Flower Power tuvo una vida efímera por diversos motivos, siendo tal vez el más importante que no pensaron en la manera de evolucionar con la sociedad que buscaban cambiar, siendo marginados con el tiempo y eventualmente, quedando como la memorabilia de una época, con pocas posibilidades de resurgir. El software libre, abanderado especialmente con el GNU/Linux, no debe tener ese mismo final. La capacidad creadora que muchos desarrolladores alrededor del mundo han desplegado generosamente para crear obras maestras en lo que a programación se refiere no deben ser remitidas al patio trasero de las Tecnologías de Información, pero esto no se logrará simplemente ponderando sus beneficios o ventajas, es necesario pensar en aquellos que lo utilizarán y ver como se comporta el mercado, puesto que la única manera real de trascender será ofreciendo opciones no sólo poderosas, sino amigables y adecuadas a lo que el usuario demanda. El objetivo del presente artículo es ofrecer una mirada general a la situación del software libre frente al usuario no técnico, con la esperanza que comencemos a ver más a quienes lo utilizan y no simplemente hacerlo a un lado. Creo que fue Prince quien dijo, "Chico, he visto el futuro, y funciona". Por el bien de todos, esperemos que sea cierto... |
Hace algunas semanas se discutió acaloradamente en una lista de correo acerca de si GNU/Linux podía y debía ser utilizado por el usuario final, donde se plantearon varios aspectos que dieron origen a este artículo, y que pueden considerarse como importantes para cualquier usuario que se interese en implementar GNU/Linux en una PC de escritorio, tanto en el hogar como la oficina, frente a un usuario final.
Es también un punto de arranque para la comunidad GNU/Linux y de desarrolladores en general, puesto que son consideraciones que deben tenerse en mente cuando se inicie un desarrollo o una implementación que tenga como objetivo ofrecerle un servicio a los usuarios no técnicos.
¿Que es un usuario final? En términos generales es aquel usuario al que no le interesa que es un sistema operativo, un kernel o bibliotecas, mientras pueda navegar por Internet, escribir una carta, llevar las cuentas del hogar, jugar o ver contenido multimedia con un mínimo de molestias y conocimientos técnicos, es decir que su maquina trabaje y haga lo que desee, trátese de un usuario en el hogar o una oficina.
Al menos para el usuario final en el hogar, el utilizar GNU/Linux como sistema operativo de su PC implica el que se deje de ser usuario final y se convierta en usuario técnico o semi-técnico, siendo que, por mencionar un ejemplo, reconfigurar un dispositivo de hardware, algo que el usuario en el hogar tendría que hacer por si mismo, implicaría sumergirse en documentación, edición de un fichero de configuración y/o añadir algún parche. Generalmente intentan migrar por consejo de alguien, o por el deseo de ver y probar algo nuevo y descubrir que hay mas allá de Microsoft o simplemente por aprender.
Para el usuario final en una oficina, sería menos complejo, siendo que sería el jefe de sistemas o departamento de soporte o administrador de la red quien se haría cargo de lo relacionado a instalación y configuración. La interacción sería directamente con una interfaz gráfica, donde los obstáculos serían la adaptación a la nueva interfaz, aprender a utilizar las nuevas aplicaciones y la adaptación a los formatos utilizados por estas. En si se trata de personas que estan muy ocupadas en sus obligaciones diarias y requieren se les capacite o entrene, siempre que el tiempo se los permita y exista disposición y voluntad a hacerlo.
En si, muchos usuarios finales, al igual que muchas empresas, se aventuran instalar alguna distribución de GNU/Linux, no siempre utilizando una reciente, topándose con barreras que mantienen los foros de discusión y listas de soporte saturados con preguntas que muchos consideran como demasiado básicas. Esto a repercutido en una enorme cantidad de usuarios que probaron GNU/Linux y se sintieron decepcionados de no poder sacar provecho de todas esas herramientas incluidas al no poder obtener una respuesta rápida y sencilla de entender.
Generalmente todo esto fue originado por el consejo de algún amigo, comentarios en alguna publicación o simple curiosidad. Todo de la mano de una incorrecta promoción del uso y filosofía de GNU/Linux. Si, éste y el movimiento de software libre nos dan libertad, y solo se prohibe prohibir. Pero eso no significa que debamos implementar GNU/Linux en los escritorios de las personas que con dificultades pueden utilizar una interfaz tan sencilla como Windows (una gran mayoría). Todos los usuarios, técnicos o no, pueden y tiene derecho a instalar GNU/Linux, o el software que deseen, o adquirir una PC con GNU/Linux instalado.
Actualmente el problema no es la instalación, ya que la mayoría de las distribuciones han hecho un buen trabajo en el desarrollo de los programas instaladores. Algo que debemos plantearnos: ¿Que impresión se van a llevar los usuarios finales en el hogar cuando, por ejemplo, descubran que no pueden instalar, configurar y utilizar juegos, que bajo Windows® podían instalarse y correr sin mayor esfuerzo que el de dos o tres clics del ratón, previa revisión de un fichero lleno de comentarios técnicos e instrucciones complejas; que Netscape no es precisamente el rey de la estabilidad y espectacularidad y hay que saberlo "domar", etc.? Esto suponiendo que el hardware es al menos decente.
¿Que ocurre a nivel oficina/empresa? Como servidor GNU/Linux es grandioso, en la PC del jefe del área de sistemas, departamento de soporte o administrador de la red, así como sus colaboradores directos, es fantástico. Y si, para el personal también lo es como estación de trabajo utilizando Helix Code, o con KDE, mientras el usuario posea la preparación necesaria. Si no fuese así las listas de soporte estarían compuestas exclusivamente de administradores de servidores, programadores y gente especializada en seguridad en redes.
GNU/Linux + Helix Code, o bien + KDE, es magnífico como estación de trabajo, claro, si el usuario final puede y tiene tiempo, disposición y voluntad de aprender, por solo citar algunos ejemplos, todos los nuevos procedimientos necesarios para manejar sus ficheros y archivos, montar y desmontar unidades de disquete y CDROM, lidiar con Netscape y sus habituales crashes, entender que es un punto de montaje, lidiar con un entorno gráfico trabado incidentalmente por una aplicación, aprender a utilizar una nueva aplicación de hoja de cálculo, procesador de textos, base de datos, lidiar con los cambios de formatos de StarOffice®, etc. Es decir, el usuario debe aprender a utilizar un sistema que trabaja distinto y se maneja distinto en muchos sentidos. Tanto Gnome como KDE son excelentes entornos gráficos, pero aún hay muchas cosas que tienen que hacerse desde una terminal, y aún no hay equivalentes fáciles de usar y suficientemente estables para muchas aplicaciones que normalmente requiere utilizar el usuario final. Ejemplos: PowerPoint®, normalmente no requerido por un usuario final, pero si necesario para visualizar presentaciones, o algo tan simple como FrontPage Express® o Dreamweaver®, para hacer los píninos en creación de páginas personales. Un usuario final puede ser el que solo require MS Word®, o el diseñador gráfico que trabaja utilizando Corel Draw® hasta el arquitecto que utiliza un CAD.
El usuario no-técnico -es decir, quien se consideraría usuario final promedio-, en la mayoría de los casos no dispone de tiempo de leer ni tiene interés por manuales que le expliquen como y que se debe editar en las líneas de instrucciones en un fichero de configuración.
El usuario final quiere y necesita que todo se resuelva con la menor complejidad posible o uno o dos clics del ratón. Tiene otras prioridades que van desde, por citar algunos ejemplos de algunas tareas comunes, preparar reportes, elaborar presupuestos, recabar informes, crear documentos, planear estrategias, coordinar personal, atender llamadas, contactar clientes, diseñar campañas publicitarias, vender productos hasta dirigir un área, departamento o empresa o simplemente hacer la tarea de la escuela. Al usuario final, desafortunadamente, tampoco le interesa que tipo de licencia tenga el software que utilice, mientras este le permita trabajar con la mayor comodidad y facilidad posible.
Si se va a promocionar GNU/Linux en mercados distintos al de los servidores, además de hacer énfasis en la filosofía del software libre o código abierto, tiene que hacerse además, y por el momento, de una forma orientada hacia los usuarios que tienen deseos de aprender, que tienen facilidad y tiempo para entender nuevos conceptos, o que al menos se toman la molestia de leer un manual en línea o el fichero README o el manual que acompaña a la mayoría de los programas y aplicaciones, y además entenderlo.
Un semillero que podría ser muy interesante de atender es el relacionado al sector educativo, por diversos motivos. Por un lado su equipamiento, y, en ocasiones, presupuesto, no puede soportar software Microsoft® en sus últimas -y a veces ni las penúltimas- versiones, orillando a muchas escuelas a trabajar todavía en un shell de DOS y con herramientas que hasta parecen arcaicas; por otro lado las mentes jóvenes, sin los vicios creados por el botón de Inicio, tendrían más facilidad para sumergirse en este tipo de propuestas. No en vano, los mejores crackers del mundo no tienen más de 18 años -los llamados script kiddies-.
Si las empresas y las personas en el hogar quieren implementar GNU/Linux para sustituir Windows® en sus estaciones de trabajo, que serán utilizadas por personas con conocimientos mínimos de computación, tendrán seguramente el apoyo de la comunidad, disposición a ayudar y buenos comentarios. Pero algo a lo que deben hacer es invertir en capacitación como es debido, utilizar hardware soportado, y en buen estado, y a hacer una migración inteligente. De otro modo GNU/Linux no pasaría de ser una partición más en el disco duro.
Si tenemos que hablar de un aspecto comercial, debemos manejar siempre el concepto de vender un servicio integral y no sólo una caja blanca. A menos que un comprador manifieste un rotundo NO a una póliza de soporte cuando se le proporciona un equipo GNU/Linux -o incluso el software-, deberemos de asegurarnos que sea porque ya conoce el sistema y no por ignorancia de la complejidad de éste. El esquema de comercialización de estos equipos y del sistema operativo, ya sea como estación de trabajo o servidor, usualmente cae en el mismo juego de los equipos Windows® o MacOS®, dando por sentado que el comprador sabe lo que hace y en lo que se mete, cuando debería manejarse de entrada la idea de un paquete que incluya capacitación y asesoría limitada -gratuita o con costo-, además de una introducción para los novatos.
Muchas empresas, en recientes fechas, se aventuraron implementado GNU/Linux solo por ahorrarse licencias de Windows®. La implementación se ha hecho en muchos lugares, por ignorancia, utilizando hardware incompatible, con indisposición a sustituir hardware dañado, la indisposición a invertir en una capacitación apropiada del personal en las estaciones de trabajo (y de los mismos servidores), la indisposición a contratar personal especializado, la indisposición a aceptar cambios, etc. Este tipo de casos, desafortunadamente, no son pocos y son con las que hay que ser más cautelosos. Hay que insistir y hacer entender al público que implementar GNU/Linux no es introducir un CD y esperar que todo se configure mágicamente. Los fracasos, producto de la negligencia o necedad, nos perjudican más a nosotros, la comunidad linuxera, que a ellos por la mala impresión que se genera de GNU/Linux.
Un aspecto que no se ha cuidado es la correcta difusión de lo que es en realidad el software libre, que es GNU/Linux y otros aspectos. Notemos que cuando menciono la palabra correcta no es en lo tocante al contenido en si, sino a los foros donde se hace; existe una gran cantidad de sitios en Internet y publicaciones especializadas donde se tocan todos estos puntos y si bien no es el tema del presente artículo, es notorio que rara vez se hace un esfuerzo para acercar este tipo de información a gente sin un perfil informático, lo que obviamente no contribuye a su aceptación. De ahí las confusiones con las palabras libre y gratuito.
Debe de considerarse que lo que se va a ahorrar en licencias de Windows®, se tendrá que invertir en capacitación, ya sean libros o un curso. Es por tal razón que el mito de la gratuidad debe desaparecer a como de lugar.
Las empresas que tengan interés en GNU/Linux como estación de trabajo tienen que invertir en capacitación, sobre todo con el personal del área de soporte de las empresas interesadas, sino es que contratar personal especializado. Una opción que podría pensarse en un momento dado, dependiendo de la infraestructura informática de cada entidad, es la implementación de clientes ligeros y servidores de aplicaciones, que si bien no es todavía un camino en el estado actual de los desarrollos para usuario final, no los podemos descartar, especialmente en empresas o instituciones que tienen un atraso informático de varios años.
Helix Code y KDE han hecho grandes avances en los últimos meses haciendo más fácil de utilizar GNU/Linux, pero aún hay un largo trecho por recorrer antes de conseguir que el usuario final pueda utilizarlo sin saturar los foros de discusión y listas de soporte con preguntas como las siguientes (NOTA: cito textualmente de los encabezados de varios mensajes de varios foros): ¿Cómo hago para entrar a Linux? ¿Cómo se hacen las página s Apaches? ¿Cómo puedo ver mis archivos Quicktime®? ¿Cómo puedo ver mi disco de Windows? ¿Cómo hago para ver el CDROM? ¿Cómo hago para ver mis archivos de Word® y Excel®? ¿Cómo hago funcionar mi [*dispositivo incompatible o no soportado*] con Linux? ¿Cómo instalo programas? ¿Por que no puedo borrar /boot/vzlinuz-x.x.xx-xx si me ocupa mucho espacio en el disco duro?. Por fortuna, no son una mayoría.
Mientras que GNU/Linux no posea un entorno verdaderamente intuitivo y que las aplicaciones requieran poca experiencia y conocimientos técnicos por parte del usuario, seguirá siendo obligatoria una capacitación adecuada, considerando que va a enfrentarse a un nuevo ambiente, con distinto sistema de archivos y nuevos procedimientos. Esta capacitación no se puede obtener de un foro de discusión o una lista de soporte. Estos son solo herramientas de ayuda, no la solución, ya que difícilmente los usuarios avanzados dispondrán del tiempo necesario para dedicar varias horas al día en elaborar nuevos manuales o cátedras de enseñanza contenidos en un mensaje de correo electrónico. La solución se encuentra en la lectura dedicada de los manuales y documentos existentes, libros sobre GNU/Linux y cursos de capacitación.
En lo que refiere a la empresas, estas deben de capacitar adecuadamente a su personal antes de realizar cualquier implementación, porque de otra forma se obtendrían solamente fracasos y publicidad negativa para GNU/Linux y el software libre en general.
Dentro de lo que se considera como lo básico para utilizar una estación de trabajo GNU/Linux podemos citar lo siguiente:
Si se trata de un usuario final en el hogar, a esto se deben agregar al menos los procedimientos de configuración de audio, video, impresora y conexión a Internet, es decir, el uso de sndconfig, Xconfigurator, printtool y rp3 o kppp, la instalación y desinstalación de software y entender que la cuenta de root solo se utiliza para configurar y administrar el sistema.
Una pregunta retórica si consideramos que usualmente no saben que es lo que quieren o necesitan. Sólo una cosa es segura, no les gusta que se les complique la vida.
Eventualmente los actuales entornos gráficos alcanzarán un nivel de desarrollo que permitirá un uso tan sencillo de GNU/Linux como lo es actualmente con Windows®, sin embargo, salvo que el usuario comprenda como funciona el sistema de archivos de GNU/Linux, esto tomará al menos un par de años más antes de obtener un producto con tal característica.
La comprensión de las necesidades de los usuarios finales viene de un sólo lugar: de los mismos usuarios finales. Lo que ellos hacen en una computadora usualmente se limita a unas cuantas actividades, usualmente con patrones muy definidos, cosa que regularmente cubren productos similares de otras marcas y plataformas. El problema surge cuando atacamos esta familiaridad con la forma y presentación de las aplicaciones. Nadie duda que el Gimp sea una herramienta de calidad solo comparable a la de Adobe Photoshop®, pero su imagen es muy diferente al estándar que fijó Microsoft® para las aplicaciones bajo Windows®, lo que con el tiempo ha hecho que el novato se sienta fuera de balance en GNU/Linux y opte por buscar una alternativa que se asemeje más a lo que ya conoce.
Existen una enorme cantidad de poderosas herramientas para GNU/Linux, pero sería un error manejar la misma idea de Microsoft®, en el sentido que se les da a los usuarios finales cientos de estas, así como actualizaciones y modificaciones, sin que les sean útiles. Lo interesante consiste en analizar cuales aplicaciones quieren los usuarios, independientemente del sistema operativo utilizado, y dárselas, así de simple. El software libre tiene esa ventaja ya que se ofrece esto directamente al usuario, aunque esto no significa necesariamente facilidad de uso. Debe, por lo tanto, analizarse lo que el usuario final acostumbra hacer o necesita, que para el usuario final en el hogar puede resumirse en tres elementos:
Para el usuario final en una empresa, los elementos cambian:
Estos elementos son indispensables para cualquier sistema operativo que pretenda implementarse en el escritorio de un usuario final, de otro modo éste solo sería una partición ornamental en el disco duro. Claro, respetando el estándar visual si queremos asegurar un éxito al no voltear el mundo al revés a un usuario que va de una aplicación a otra.
¿Que software que va en esa dirección? Por desgracia, no son tantos como uno quisiera los ejemplos dignos de mención, acotando que no es en referencia a su calidad técnica, muchos programas y aplicaciones son verdaderas obras de arte en lo que refiere al código, sino su acercamiento al usuario final. Por fortuna existen herramientas como Gnumeric y Evolution, parte de Helixcode, la versión de GNOME orientada hacia las empresas, y las aplicaciones que integran Koffice, parte de KDE. Gnumeric es un producto muy refinado y acabado, el Evolution está en una fase muy intensa de desarrollo, Koffice es un conjunto de aplicaciones de oficina muy completo, aunque con limitaciones en cuanto a los formatos manejados. Todos estos están combatiendo el fuego con fuego, puesto que sus desarrolladores saben que es la única forma de llegar a un escritorio de un contador o doctor sin necesidad de hacerlo cursar un postgrado de alguna licenciatura de la rama informática.
Un producto que llega muy cerca de la meta, pero que todavía le falta, es StarOffice®. Dejando a un lado todos los demás aspectos, que se comentan más adelante, es muy posible que si su interfaz fuera más parecida a la de las aplicaciones de MS Office®, a lo que están acostumbrados desde hace tiempo los usuarios, su penetración en el mercado -a agosto del 2000, un estimado de un 4% en México- sería mayor al tener la ventaja de poder distribuirse libremente.
Tanto Gnome como KDE han hecho importantes avances en lo que refiere a la facilidad de uso en sus correspondientes interfaces, pero ninguna de las dos permite aún al usuario hacer sus rutinas diarias con un mínimo de esfuerzo algunos clics del ratón. Es de relevancia mencionar que los aspectos que implican la configuración de un nivel apropiado de seguridad -un contrafuegos- requieren de conocimientos avanzados o al menos de entender el por que y para que de la implementación de tal seguridad a fin de mantenerse relativamente a salvo de los crackers que deambulan por Internet.
En lo que refiere a aplicaciones, actualmente algunas permiten utilizar algunos formatos comúnmente utilizados en Windows®, con algunos pequeños cambios. Olvidando un poco la pesada y lenta interfaz y ocasional inestabilidad, no mayor a la de Windows®, StarOffice®, suite de aplicaciones de oficina que en Octubre de 2000, a través de OpenOffice.org, abrió su código a la comunidad del software libre, actualmente permite trabajar con casi todos los formatos de ficheros utilizados por MS Office® y poder realizar las tareas diarias en el hogar u oficina, con la debida reserva respecto al manejo del formato y apariencia de los documentos y a la ausencia de algunas funciones propias de MS Office®. La impresión de los documentos es, en algunos casos, una limitante, considerando que a la fecha no existen más controladores que aquellos desarrollados por los mismos usuarios expertos de manera independiente, esto como consecuencia de la rotunda negativa por parte de los fabricantes para crear y dar soporte a controladores de impresión para GNU/Linux.
No todo es gris, también se cuenta con aplicaciones que sustituyen parcialmente o que, en algunos casos y debido a sus características, igualan o superan a sus equivalentes utilizados en otros sistemas operativos, como es el caso de aplicaciones como el Gimp, gPhoto, Gnapster y otras utilidades.
Actualmente el navegador web más fácil de utilizar, más completo y con mayor soporte para elementos multimedia del contenido web con que se cuenta en GNU/Linux es Netscape 4.7x. Desafortunadamente se trata de una aplicación inestable y con muchas limitaciones al compararse con su propia versión para Windows® y, sobretodo, su acérrimo competidor, MS Internet Explorer®. Es cierto, Windows® es mucho más inestable en si al compararlo con una simple aplicación, sobre todo considerando que en este un crash de Netscape par Windows® puede llevarse todo el sistema consigo. El secreto consiste en ilustrar al usuario en la utilización de herramientas como gtop, ktop o aplicación similar diseñada para controlar los procesos. Una correcta utilización de Netscape requiere que el usuario en el hogar haga algunos ajustes y conozca los procedimientos necesarios para lidiar con los habituales crashes.
Para el usuario final en el hogar, Netscape no incluye un asistente de configuración de preferencias del usuario, por lo que tendrá que acceder al árbol de edición de las mismas a fin de ingresar sus datos de usuario, servidores correo entrante y saliente para poder descargar su correo electrónico. Para el usuario en la oficina, esta tarea puede ser realizada por el jefe de sistemas o departamento de soporte o administrador de la red.
Konqueror, el navegador web incluído en KDE 2.0, es otra buena alternativa, teniendo como inconveniente el manejo de algunos estándares, como sería el despliegue de las tablas en documentos html.
La mejor promesa, a futuro, para el software libre es Mozilla -alias Netscape 6-, mismo que, para el tercer trimestre de 2000, aún se encuentra en fase de desarrollo, y Galeon, un navegador que utiliza a Gecko -un componente de Mozilla- para funcionar, y que también se encuentra en fase de desarrollo.
En la mayoría de los casos el usuario querrá que el aspecto de las páginas web sea agradable a la vista, que el tamaño de las letras tengan una tamaño y presentación adecuados, y por supuesto tengan un aspecto similar al obtenido con Internet Explorer, aplicación a la que se estaba acostumbrado, pero se topará con cierto problema: la mayoría de las distribuciones no incluyen fuentes TrueType®. El proceso de instalación de éstas no es precisamente algo tan simple y sencillo como lo sería seleccionar y arrastrar algo dentro de un directorio.
La navegación por Internet utilizando alguna de las mencionadas aplicaciones puede resultar una muy agradable experiencia o un infierno para el usuario, todo depende de la capacidad del éste para lidiar con detalles y problemas que surjan en un momento determinado. Es decir, el usuario necesita conocer los procedimientos necesarios para lidiar con un error de programa y poder hacer los ajustes necesarios para no vivir limitado por los contenidos web de multimedios.
Si se pretende sustituir por completo a Windows® en el escritorio de un usuario en el hogar, los juegos no pueden hacerse a un lado. En una oficina son definitivamente innecesarios, e incluso inapropiados.
¿Para qué necesitan aplicaciones multimedia los usuarios finales? Para aquellos en el hogar, para poder acceder a los distintos tipos de material creado pensando en ellos como mercado, como son los cortometrajes en formato Quicktime®, o ver el más reciente video del artista o grupo favorito, o ver el contenido de un CD interactivo, etc. y en general para poder disfrutar del material al que podía acceder desde la plataforma a la que ya se estaba acostumbrado. Para el usuario final en una oficina esto puede ser irrelevante, siendo que asiste a trabajar y no a entretenerse.
Para finales de 2000 la tecnología de aceleración de gráficos, utilizada por muchos de los juegos actuales más populares, solo brinda soporte completo para algunas pocas tarjetas aceleradoras de gráficos, por lo que los juegos continúan siendo una limitante durante algún tiempo más. XFree86-4.x es una implementación radical del tradicional servidor de video, todavía utilizado en la mayoría de las distribuciones GNU/Linux, al incorporar soporte directo del hardware para los gráficos, gracias a la apertura del código fuente de OpenGL por parte de Silicon Graphics a principios de 2000. Esta tecnología aún se encuentre en fase de desarrollo, pero a hecho que prácticamente todos los fabricantes de tarjetas de video se encuentren desarrollando controladores para sus productos bajo GNU/Linux.
Increíblemente, muchas pruebas comparativas han mostrado resultados prometedores que, en algunos casos, manifiestan un mejor desempeño de algunas tarjetas de video de alto nivel sobre GNU/Linux que en otros sistemas operativos. Aún así, el usuario final deberá leer la documentación provista para una tarjeta de video en particular y aprender conceptos básicos de configuración del servidor de video -conocido como X Window®, X11 o XFree86-, o bien recurrir a un usuario con mayor experiencia, a fin de poder sacar provecho de esta tecnología.
Existen también varias limitaciones en cuanto al material multimedia, y estas seguirán siendo, durante mucho tiempo, Quicktime® y el codec Sorenson, así como los formatos propietarios de Microsoft® utilizados para streaming media. Por el contrario, las bibliotecas SDL -Simple Direct Layer- y smpeg y aplicaciones como Xmovie o Xmms han demostrado un gran rendimiento para MPEG-I y MPEG-II, MPEG-III (mp3).
Otra limitante es, en definitiva, las unidades DVD, comúnmente incluídas en algunos modelos de equipos nuevos en recientes fechas. El soporte que se incluye actualmente con el kernel permite poder acceder a discos DVD con datos, sin embargo no sucede lo mismo con las películas al no existir una aplicación legalmente permitida para tal fin. La opción con la que se cuenta hoy en día es DeCSS, aplicación cuya distribución y uso han sido proscritos, prohíbidos y satanizados por la MPAA -Motion Picture Association of America- y la justicia internacional. En algunos meses es probable que surjan alternativas comerciales, de código cerrado, pero entre tanto el usuario final deberá considerar las películas en formato DVD como tecnología no soportada por GNU/Linux.
¿Utiliza un usuario final los foros y listas de correo de soporte? Si, cuando éste ha decidido instalar GNU/Linux en la PC que utiliza, pretendiendo sustituir a Windows® debido a que está harto de las pantallas azules. Como es lógico, al no contar con los conocimientos necesarios, requerirá que se le guíe en el proceso de la instalación, configuración y utilización de GNU/Linux.
Este, particularmente, es un tópico con el que lidiamos a diario quienes administramos o moderamos este tipo de herramientas. Es evidente la constante manifestación de incomformidad y molestia por parte de los nuevos usuarios al solicitar una respuesta a una duda y esta no es respondida con prontitud, o bien si se hace referencia hacia cierta documentación, su principal queja, ya que los medios de comunicación y mucho tiempo de utilizar Windows® le han acostumbrado a no tener que leer una extensa documentación.
En los foros y listas de correo de soporte nadie tiene obligación alguna de responder a una pregunta específica. Todos los usuarios avanzados y expertos que colaboran con su participación lo hacen de muy buena gana y de manera voluntaria. Pero difícilmente se verá que estos escriban todo un nuevo y extenso HOWTO o manual o den toda una cátedra en un solo mensaje en un foro o lista de correo. Debe considerarse que muchos usuarios que podrían contestar a una pregunta determinada, también trabajan y no disponen del tiempo necesario para una elaborada y extensa respuesta a una pregunta que así lo ámerite.
Hacerle saber al nuevo usuario que éste debe ser más específico con sus preguntas, no yendo hacia tópicos generales sino particulares, y proporcionando todos los detalles posibles, resulta impresindible. Es decir, hay que explicarse por partes y detalladamente. Un paso a la vez.
Un error común en preguntas sencillas, y que es razón suficiente para ser ignoradas o con una respuesta sensiblemente postergada en un foro o lista de correo se presenta cuando no se especifican la distribución y versión de GNU/Linux, exactamente que hardware se utiliza -modelos, chipsets y caraterísticas-, tipo de red -si la hay- y software utilizado, algo que puede resultar complicado determinar para el usuario final. Es necesario, entonces, que el usuario final sepa como determinar que características posee el equipo donde implementará GNU/Linux, considerando las limitaciones en cuanto a lo que refiere a la lista de hardware soportado para la versión del kernel utilizado por una distribución y versión de GNU/Linux en particular.
Existen también listas y foros de soporte enfocados en una distribución en particular o un entorno gráfico en particular, por lo que el nuevo usuario debe entender que difícilmente encontrará respuesta a una pregunta específica sobre Slackware® en un foro o lista de soporte especializado en RedHat® Linux.
GNU/Linux puede ser utilizado sin tantas complicaciones y con una relativa facilidad por aquellos usuarios que poseen conocimientos acerca de programación, redes y sistemas o con cierta experiencia en UNIX porque este y sus programas y aplicaciones han sido desarrollos por personas con alguna de estas características.
Con el desarrollo actual GNU/Linux y los distintos entornos gráficos existentes, y en general, puede ser utilizado por cualquier usuario final en el hogar que disponga del tiempo necesario, disposición y voluntad para leer y estudiar la documentación y los conocimientos necesarios para entenderla, o bien aquellos usuarios en las empresas con la disposición y voluntad, suponiendo que la empresa en la que labore este dispuesta a invertir en uno o varios cursos de capacitación. En términos generales, aquellos usuarios que tienen disposición a migrar de interfaz.
Los nuevos usuarios en el hogar tendrán como herramientas auxiliares los recursos web como son los foros de discusión y listas de soporte. Sin embargo, debe de entender que a preguntas generales, se obtienen respuestas del mismo tipo, y que muchas veces responder una pregunta en especial puede implicar desarrollar todo un nuevo manual, y no todos los usuarios experimentados dispondrán del tiempo necesario para hacerlo.
Para los usuarios en las empresas, estos contarán con el soporte técnico proporcionado por el personal del área correspondiente.
La migración hacia GNU/Linux, siendo usuario final en el hogar, puede hacerse inicialmente instalándolo de modo que conviva junto con Windows® en el mismo disco duro, en sus corespondientes particiones, algo que normalmente hacen todos para empezar, y de ahí partir. No sería apropiado sustituir a Windows® de manera abrupta, aunque de cualquier forma ningún nuevo usuario con algo de sensatez lo haría.
El nuevo usuario de GNU/Linux en el hogar debe considerar proponerse aprender una serie de nuevos procedimientos y el compromiso de estudio de la documentación relacionada con las áreas en las que se tienen necesidades inmediatas. La compatibilidad del hardware es algo que no puede dejarse de tener presente. En la mayoría de los casos el usuario se verá en la necesidad de adquirir al menos un modem, uno compatible con GNU/Linux, y siendo que difícilmente querrá abrir el gabinete e instarlo el mismo, optará por un modem externo o recurrirá a un tercero para que le instale un nuevo modem interno. Salvo que se adquiera un equipo con con alguna distribución de GNU/Linux precargado, algo que empieza a verse más frecuentemente en estos días, los pocos softmodems compatibles requerirán que el usuario en el hogar busque, estudie y realice el procedimiento para la instalación y uso del módulo correspondiente. El camino no es fácil, aunque tiene una agradable recompensa al esfuerzo: la libertad de utilizar un gran producto como lo es GNU/Linux.
En las empresas la migración debe hacerse con más cuidado. Lo más prudente es hacer una adecuada planeación, análisis y determinar cuales son las aplicaciones críticas y si las alternativas existentes que trabajan bajo GNU/Linux podrán satisfacer las necesidades inmediatas. Una vez hecho esto, debe darse un pasó a la vez, implementar solo en las áreas donde realmente pudiese ser práctico o benéfico, y según vaya respondiendo al personal de dichas áreas a la capacitación. La opinión del usuario cuenta, porque puede resultar incómodo para éste el obligarlo a cambiar de plataforma cuando ya se esta acostumbrado otra en donde se siente seguro y satisfecho.
La capacitación debe empezar por el personal del área de soporte o sistemas y que se hará cargo de resolver de manera inmediata todos los posibles problemas que pudiesen a surgir en cualquier momento.
Será importante también considerar el costo de la migración de un sistema operativo a otro, no importa si este es libre o no, así como la verdadera necesidad de hacerlo, la cual es determinada por las aplicaciones utilizadas, la inversión hecha en la infraestructura actual y las prioridades. Suponiendo que todo el hardware presente en los equipos existentes fuesen compatible con GNU/Linux, y no se requiriesen hacer compras adicionales, en muchos casos el costo de la capacitación necesaria para el personal puede superar al costo de las licencias de actualización del sistema operativo existente en las estaciones de trabajo, suponiendo que va a utilizarse solamente software libre y no aplicaciones comerciales que implicarían adquirir nuevas licencias.
Citemos un ejemplo real, donde nos reservamos el omitir los nombres: «Cierta empresa importante de la ciudad de México decidió que quería ahorrarse las licencias de Windows en cierta área e implementar GNU/Linux siendo que este era software libre y no requería el pago de licencias, lo cual significaría un gasto de alrededor de US$2000.00 solo en las estaciones de trabajo. Se hizo la migración en los servidores y área de sistemas en donde no hubo mayor contrariedad y donde fue y sigue siendo un éxito. Los problemas comenzaron a surgir cuando equivocadamente se supuso que no habría problema implementándolo en las estaciones de trabajo utilizando StarOffice. Pronto se dio la necesidad de capacitar al personal, por lo que se recurrió a una empresa transnacional a fin de que ésta la proporcionase. Capacitar al personal del área le costaría a la empresa US$3800.00, y además se descubrió que el hardware presente en la muchas de las estaciones de trabajo no era compatible con distribución alguna de GNU/Linux en ese momento, por lo que sería necesario realizar una fuerte inversión en la adecuación de los equipos existentes. Desafortunadamente era de mayor prioridad para la empresa el tener trabajando al personal del área en la infraestructura existente, por lo que hacer una fuerte inversión para migrar a una nueva plataforma quedó fuera de lugar.»
Especulando un poco, el aumento de usuarios originaría a una mayor demanda de servicios, mismos que serían satisfechos por las empresas cuyo negocio gira en torno a GNU/Linux y beneficiaría también a los desarrolladores, pues sus trabajos tendrían una mayor presencia en el mercado. El software libre tendría un impulso importante. Sin embargo, también este incremento ocasionaría que muchas grandes y pequeñas empresas decidiesen portar sus productos y servicios a esta plataforma o simplemente aprovechar el auge, y desafortunadamente, algo definitivo, no todo sería software libre o tecnología abierta, aunque casi siempre alguien se las ingeniaría para crear alternativas libres mientras estas no violen una patente o derechos reservados.
Algunas distribuciones como Corel® Linux, con la finalidad de añadir mejoras que faciliten su instalación, configuración y uso, ya han incorporado componentes propietarios. Para el usuario final esto no tendrá mayor relevancia ya que estos le facilitan las cosas. Puede no ser del mismo modo para quienes apoyan el movimiento del software libre, ya que el software propietario se contrapone a todo lo que representa GNU/Linux. Por fortuna siempre se contará con la libertad de elegir una distribución políticamente correcta para quien así lo quiera y con las aplicaciones que uno quiera. Pero la popularización de aplicaciones propietarias que utilicen formatos propietarios seguramente nos dejarán en el punto en el cual ahora nos encontramos los usuarios actuales respecto a los formatos.
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